¿Puede una misma práctica acompañarte toda la vida?
- Jimena Barcelona

- hace 7 días
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Cada momento tiene su propio ritmo, sus propias demandas.
Y la práctica, si es adecuada, sabe adaptarse a ellas.

Nacemos. Crecemos. Maduramos. Envejecemos. Y volvemos al mismo polvo de estrellas del cual vinimos en primer lugar.
Es una verdad de perogrullo decir que cada etapa de la vida está marcada por diferentes necesidades físicas, cognitivas, emocionales y sociales.Sin embargo, cuando ponemos bajo la lupa si hay un correlato de esto en el mundo del yoga, pareciera dejar de ser tan obvio.
En escuelas donde se pone un enorme énfasis en el aspecto físico de la práctica, las demandas de fuerza y flexibilidad hacen que muchas veces el yoga se vuelva inaccesible para la gran mayoría de las personas.Y es ahí donde pareciera quedar confinado a una elite muy reducida.
Sin embargo, lo cierto es que, desde siempre, en la India, la práctica de yoga estuvo determinada por múltiples variables. Y una de ellas —fundamental— es la etapa de vida que atraviesa cada persona.
Generalmente se habla de cuatro grandes etapas de la vida —cada una con su nombre específico—:
Brahmacharya
De los 7 a los 25 años, se considera la etapa de la formación. Abarca desde la niñez hasta la adultez temprana y su foco está puesto en absorber, en aprender, en construir base.
Gṛhastha
De los 25 a los 60 años, corresponde a la etapa de mayor actividad. Ya sea que una persona esté casada o no, con o sin hijos, este período suele estar atravesado por múltiples presiones y responsabilidades. Se considera que su principal foco —y su invaluable contribución— es el cuidado y el sostén de otros.
Vānaprastha
Entre los 60 y 70 años, se abre un período de transición en el que la persona empieza a correrse progresivamente del centro de la acción. Ya no se trata tanto de hacer, sino más bien de acompañar, de transmitir.
Sannyāsa
A partir de los 70 años, las responsabilidades sociales y familiares disminuyen considerablemente y suele darse un desapego más profundo de los roles que ocupamos en la vida. El foco se orienta hacia lo esencial y hacia una conexión más íntima con la dimensión espiritual.
Aún si tomamos esta única variable como referencia, resulta difícil sostener la idea de que una misma práctica de yoga pueda servir a todas las personas.
Y es acá donde aparece una distinción muy valiosa dentro de la tradición: la idea de que la práctica puede —y debe— organizarse de acuerdo al propósito buscado.
En este sentido, se habla de distintos krama —formas de estructurar la práctica—:
Śikṣaṇa krama —léase shikshana—
Es la más apropiada para la primera etapa de la vida (brahmacharya). El foco está en el desarrollo: construir fuerza, flexibilidad, resiliencia, potenciar la memoria y la capacidad de atención. Las asana-s ocupan un lugar central.
Rakṣaṇa krama
Asociada a la vida adulta, donde el énfasis está puesto en sostener y preservar. Se busca mantener la movilidad, ralentizar el desgaste del cuerpo y acompañar el paso del tiempo. En este contexto, las técnicas de respiración empiezan a ganar protagonismo y el uso de asana-s se vuelve más específico.
Ādhyātmika krama
Vinculada a las etapas más avanzadas de la vida, donde la práctica se orienta hacia la interioridad. La meditación, el uso de sonidos —como el canto védico— y la respiración se vuelven herramientas centrales. Las asana-s pueden seguir presentes, pero siempre en función de la disponibilidad de cada persona.
Cikitsā krama —léase chikitsa—
Es el enfoque terapéutico. Su objetivo es restaurar el equilibrio y la salud, y puede aplicarse en cualquier etapa de la vida. La práctica se diseña de manera completamente individual, con asana-s adaptadas para esa persona y un claro énfasis en la función por sobre la forma.
Lejos de ser categorías rígidas, estos enfoques nos recuerdan algo esencial: que no hay una única manera de practicar yoga.
Y, sobre todo, que una práctica que fue adecuada en otro momento de la vida puede dejar de serlo hoy.
Porque cada etapa —y cada momento— nos pide algo distinto.
Tal vez la pregunta no sea qué tipo de yoga practicás, sino si la práctica que estás haciendo hoy dialoga fluidamente con el momento que estás atravesando.
Este modo de entender la práctica no es teórico.
Es la base desde la cual hoy se acompañan prácticas realmente adaptadas a cada persona.
Si sentís que tu práctica ya no te acompaña como antes, tal vez sea momento de revisarla.




Excelente; muy claro y anclado en una logica irrefutable